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¿COMO SOMOS LOS ARGENTINOS?

Existió hace muchos años, un profeta; un día un grupo de personas que lo rodeaba le comenzaron a pedir con cierto temor....
-"Maestro, háblanos de los argentinos"...
El Profeta recogió su alba túnica y dijo:
-"Los argentinos están entre vosotros, pero no son como vosotros. No intentéis conocerlos, porque su alma vive en el mundo impenetrable del dualismo.

Los argentinos beben en una misma copa la alegría y la amargura. Hacen música de su llanto - el tango - y se ríen de la música de otros. Los argentinos toman en serio los chistes y de todo lo serio hacen una broma. Ellos mismos no se conocen."

Prosiguió en tono calmo diciendo:
"Nunca subestiméis a los argentinos. El brazo derecho de San Pedro se supone que es un argentino, y el mejor consejero del Demonio también..
Argentina nunca ha dado ni un gran santo ni un gran hereje, pero los argentinos pontifican sobre los herejes y heretizan a todos los santos. Su espíritu es universal e irreverente. Creen en la Difunta Correa, la interpretación de los sueños y el Horóscopo, todo al mismo tiempo..
Tratan a Cristo de "el flaco" y se mofan de los ritos religiosos, aunque no se pierden Tedeum ni misa alguna. No creen en nadie, pero se creen todo.

No renuncian a sus ilusiones ni aprenden de las desilusiones. ¡No discutáis con ellos jamás! ¡Los argentinos nacen con sabiduría inmanente! ¡Saben y opinan de todo!. En una mesa de café arreglan el mundo, que siempre funciona como ellos piensan,... no como es. Cuando los argentinos viajan, todo lo comparan con Buenos Aires.

Los argentinos son "El pueblo elegido"... por ellos mismos. Se pasean entre los demás pueblos como el espíritu sobre las aguas: ¡sin absorber nada de ellos!

Individualmente, se caracterizan por su simpatía e inteligencia, pero en grupo son insoportables por su griterío y apasionamiento. Cada uno lleva en sí la chispa del genio, aunque los genios, ya se sabe, no se llevan bien entre ellos. Por eso, reunir a los argentinos es muy fácil, pero unirlos es imposible...

Un argentino es capaz de lograr todo en este mundo, menos conseguir el aplauso de otros argentinos. La envidia es una enfermedad genéticamente arraigada en estos sudamericanos incurables.

No les habléis de la lógica. La lógica implica razonamiento y mesura.
Los argentinos son hiperbólicos y desmesurados. Si os invitan a comer, no os invitan a una comida sino "a morfar la mejor comida del
mundo"...

Cuando discuten no dicen: - No estoy de acuerdo con usted , sino:
"Usted está total y absolutamente equivocado". Tienen una gran tendencia antropofágica. "Se la tragó'" significa haber sobrepasado o
aventajado a otro. Muchísimas otras de sus referencias son igualmente gastronómicas.

Para referirse a una mujer bien dotada, suelen decir que es una "yegua" o un lomazo". Si las cosas salen bien con ella, dicen que se "morfaron una mina riquísima", y si en una fiesta alguien cuenta buenos chistes, se hicieron "el plato".

Aman tanto la contradicción que llaman "bárbara" a una mujer linda, a un erudito lo bautizan "bestia" y a un mero futbolista "genio". Cuando acceden a hacer un favor no dicen "sí", sino "cómo no"."

El Profeta hizo una larga pausa y continuó:
"Son el único pueblo del mundo que comienza sus frases con la palabra "No". Cuando alguien les agradece por algo, dicen:
"No, de nada", o simplemente "No", con una sonrisa.

Los argentinos, además, tienen dos problemas para cada solución. Pero intuyen las soluciones a todo problema. Cuando estuve la última vez en Buenos Aires me admiró que cualquier argentino dijera que sabía como pagar la deuda externa, enderezar a los militares, aconsejar al resto de América Latina, eliminar el hambre en África y enseñar economía en Estados Unidos.

Cuando quise predicar mis ideas, empezaron por enseñarme cómo tenía que hacer para llegar a ser un buen predicador. Se asombran de que los demás no vean que sencillas son sus recetas y no entienden por qué el mundo no les hace caso."

El Profeta adoptó un tono solemne y añadió:
"Los argentinos también eligen cuidadosamente metáforas para referirse a lo común con palabras no comunes. Por ejemplo, a un aumento de tarifas lo llaman: "rebalanceo de ingresos", a un incremento de impuestos:"modificación de la base imponible", y a una devaluación del peso:"una variación en la relación cambiaria".

Un plan económico es siempre "un plan de ajuste", lo que daría a entender que en la economía Argentina ya no quedan tornillos por apretar. A una operación financiera de especulación la llaman con el inocente nombre de "bicicleta". Todo argentino que se precie ha pedaleado alguna vez.

Viven, como dijo el filósofo Ortega y Gasset, una permanente disociación entre la imagen que tienen de sí mismos y la realidad. Jamás se miran al espejo para verse bien cómo son. Tienen un porcentaje altísimo de psiquiatras y psicólogos y se ufanan de estar siempre al tanto de la última terapia de moda.

Poseen un tremendo súper-ego, pero no toleran que se lo mencione. Tienen un espantoso temor al ridículo, pero se describen a sí mismos como liberados y pertenecientes al llamado "primer mundo". Son convencionales y prejuiciosos, pero creen ser amplios, generosos y tolerantes.

Son racistas al punto de hablar de los "negros de mierda" y jactan, erróneamente, de no tener indios en su territorio. Espejo e imagen, concentran en ellos mismos el terrible choque entre la y la realidad."

Había llegado la nave al muelle. Alrededor del Profeta arremolinábase una multitud dolorida que había acudido a despedirlo en su largo viaje a la remota Argentina, lugar al que debía ahora regresar.

El Profeta quiso hablar, pero la emoción, como a Carlos Gardel, le
embargaba la voz. Hubo un minuto de largo y conmovedor silencio, hasta que de repente se oyó una apreciación del timonel del buque que decía:

"Vamos, che, decidite y a ver si subís que estoy apurado." El Profeta, recordando aquellos inefables conductores de autobuses de Buenos Aires que se llaman "colectiveros", hizo un gesto de resignación y lentamente subió al pequeño barco y desde allí saludó a sus fieles por última vez.

El timonel, ARGENTINO HASTA LA MUERTE, lo miró con indiferencia y puso proa al horizonte.....

¿REALMENTE SOMOS ASÍ?

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