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HABIA UNA VEZ UN PUEBLO
Había una vez un pueblo, desaparecido, golpeado, aguerrillado, sometido que quiso volver a ser el dueño de su destino. Pero resultó, entonces, que un pueblo ilusionado, quedo inflacionado, desorientado, especulado y especulador, robado y ladrón.
Entonces eligió de nuevo, quiso el salariazo y recibió el impuestazo, el privatizaso, fue corrompido y se instaló en lo corrupto. Indultó y perdonó lo inindultable y lo imperdonable. Pero, como uno era igual a uno y no sumaba dos, parecía que todo estaba bien. Como saqueado por la puerta de atrás mientras tomábamos el té en el porche.
Se sintió estafado, enojado, enfiestado y de nuevo eligió, ahora por una alianza y por la esperanza y por otra forma.
Pero volvió a ser saqueado, corrompido, le arrancaron la esperanza la ilusión. Parecía que se había perdido el rumbo, pero lo más triste es que el rumbo ya estaba perdido.
Y el pueblo agotado, salió, cacerolió, se asambleó, se embanderó y otra vez asumió .... lo mismo......
Y ahora está devaluado, dolarizado y pesificado, especulado e instalado en lo especulador, en lo corrupto.
Y con hambre.
Y sin techo.
Y sin trabajo.
Pero un pueblo, con mística, con sangre latina y mezcla europea, siempre quiere tener un motivo para estallar y festejar.
Entonces, eligió embanderarse y madrugar, alentar y jugar. Hablar japonés y coreano y corear.
Pero otra vez la desilusión, la pérdida, el sueño roto.
Pero en esto hay una diferencia.
De ésta última hay revancha, hay que esperar pero .... y como dice el pueblo que canta "vamos a volver....."
Ahora, de lo otro no hay revancha, hay que aprender, revisar y repensar o resignarse a repetir y .......
Había una vez un pueblo.......
Ileana Gothelf
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sección Cacerolazos
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